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29 de junio de 2017

VACUNACIÓN OBLIGATORIA, FIN DEL PROBLEMA

Grande fue mi sorpresa al enterarme de que, en países más desarrollados que el mío, estaban ocurriendo brotes de sarampión y otras enfermedades para las cuales hay vacunas hace décadas. ¿Grupos antivacunas? ¿Gente que prefiere creer en un estudio falso sobre las vacunas en relación al autismo antes que fijarse en los datos históricos sobre disminución de la mortalidad infantil? ¿Padres que, en lugar de vacunar a sus hijos, prefieren llevarlos a "fiestas de contagio de sarampión"?

En serio, ¿qué tienen todas esas personas en contra de la CIENCIA?

En Uruguay hay muchas cosas que están mal. Demasiadas. Pero hay una que ha funcionado bien desde que yo recuerdo: la vacunación.


EN URUGUAY LA VACUNACIÓN ES OBLIGATORIA Y GRATUITA, PUNTO. Cuando yo era chica, había días de vacunación en los colegios. Nos pinchaban a todos, nos mandaban a casa y ya. Nadie cuestionaba eso, a pesar de algún inconveniente menor relacionado a las inyecciones (a muchos nos quedó la cicatriz en el brazo por alguna vacuna). Nadie cuestionaba el sistema, y funcionaba a la perfección. Se sigue haciendo hoy en día. Y que yo recuerde, no ha habido ningún reporte de brotes por alguna mala partida de vacunas, ni ha salido en las noticias que algún niño enfermara gravemente debido a ellas. Por lo que estuve averiguando, la última vez que hubo sarampión en Uruguay fue alrededor de 1990, por gente que venía del extranjero.

Todo esto de no vacunar a los niños es, por decirlo en forma sencilla, UNA SOBERANA ESTUPIDEZ. Ningún dato justifica tanto miedo a las vacunas, y encima veo que hay mucha ignorancia con respecto a cómo funcionan las vacunas.

Básicamente, las vacunas contienen algún agente microbiano que, una vez dentro del cuerpo, estimula la síntesis de anticuerpos protectores sin causar la enfermedad. Puede ser un microorganismo muerto/atenuado o un toxoide (toxina bacteriana inactivada).

¿A qué se deben las reacciones adversas? Para empezar, las reacciones adversas son RARAS; por ejemplo, el niño puede ser alérgico a la proteína del huevo (dado que algunas vacunas se producen en embriones de pollo). Lo otro que puede ocurrir es que un microorganismo no haya sido debidamente inactivado o atenuado, en cuyo caso se producirá la enfermedad. De nuevo, esto no es frecuente, dado que los procesos de producción de vacunas están muy estandarizados. Por último, una persona puede no quedar inmunizada por tener un sistema inmunitario débil, aunque la vacuna fuera de buena calidad (esto ya no es culpa de la vacuna, obviamente).

Hay vacunas que producen una inmunidad más fuerte y/o más duradera que otras. La antitetánica puede administrarse una vez cada diez años. Hay otras que deben administrarse una vez al año (la de la gripe, por ejemplo), ya sea porque la inmunidad que generan es débil o porque el microorganismo cambia rápidamente sus antígenos (moléculas que detecta y ataca el sistema inmunitario). La vacuna antirrábica es a la vez vacuna y tratamiento; o sea, se puede administrar justo después de que la persona ha sido mordida por un animal rabioso, dado que en general hay tiempo suficiente para generar inmunidad antes de que el virus se instale en el sistema nervioso.

Para ciertas enfermedades no hay vacunas todavía, ya sea porque varían rápidamente sus antígenos (caso del sida), porque no se ha encontrado aún una parte del microorganismo que sirva para fabricar una vacuna efectiva, o porque el microorganismo en cuestión tiene varias cepas y hace falta una vacuna que abarque a todas.

Amamantar a los niños NO ES UNA FORMA DE VACUNACIÓN, por cierto. Sí, durante un tiempo la madre pasa sus propios anticuerpos al bebé, pero son defensas PASIVAS, y desaparecen al cabo de un tiempo. El niño está expuesto a las enfermedades durante ese corto período en el que disminuyen sus defensas maternas y aún no ha desarrollado lo suficiente su sistema inmunitario como para defenderse por sí solo de las enfermedades infecciosas. Esto también funciona así con los animales, puestos en ello. Las vacunaciones deben administrarse apenas el niño tiene un sistema inmunitario funcional.

La gente tiene miedo a las reacciones adversas de las vacunas, pero estadísticamente hablando, es mucho peor y más frecuente el daño por las enfermedades que dichas vacunas previenen. Los niños solían MORIR de sarampión, también por complicaciones de la varicela. Y ni hablemos de las secuelas. (Cuando yo era niña, una de mis amigas tuvo varicela. Lo que hicieron nuestros padres fue aplicar correctamente una cuarentena, y nadie más del grupo enfermó. A mi amiga le quedaron cicatrices en la cara. Existe una vacuna contra la varicela, sin embargo.)

Los animales tienen su propio calendario de vacunas. Son importantes en los animales de consumo, y también en las mascotas cuando se trata de la rabia. Tanto los perros como los gatos pueden quedar con secuelas terribles debido al moquillo canino, la parvovirosis canina o la rinotraqueítis viral felina, por ejemplo. He visto casos.

Y para quienes cuestionan las vacunaciones contra el papilomavirus humano, sepan que TODOS los tumores en pollos de criadero son virales, y por lo tanto se previenen con vacunas. Nada del otro mundo.

Uno quisiera pensar que la gente va a tomar la decisión correcta después de ser debidamente informada, pero la realidad nos dice que NO es así. Los padres toman MUCHAS malas decisiones con respecto a la salud de sus hijos. Los suben a motocicletas sin ponerles casco, los llevan en el asiento delantero de los automóviles, los matan de desnutrición por dietas veganas mal aplicadas.

Por todos los datos que tenemos, me temo que la vacunación es una decisión que NO se puede dejar en manos de los padres. Es una cuestión de a) bienestar infantil y b) salud pública. Lo segundo se debe a que la prevención de epidemias requiere lo que se llama "inmunidad de rebaño". O sea, cuanta más gente esté vacunada, mejor. Que todos los niños estén vacunados no sólo los protegerá a ellos, sino también a cualquier otro niño o adulto que por alguna razón no tenga o no pueda generar inmunidad contra ciertas enfermedades.

NO TIENE NADA DE MALO QUE LA VACUNACIÓN SEA OBLIGATORIA, SINO TODO LO CONTRARIO. La gente chilla por la obligatoriedad, pero hay muchas otras cosas obligatorias que están ahí por razones de vida o muerte (propia o de otros, como pasa con las leyes de tránsito). Los padres están obligados a alimentar a sus hijos, a educarlos y a mantenerlos sanos hasta su mayoría de edad. Esto último debería incluir las vacunas.

Y si dudan de la obligatoriedad, vuelvo a poner a mi modesto y tercermundista país como ejemplo. La vacunación es obligatoria, los niños no enferman... y sanseacabó.

G. E.

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