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14 de septiembre de 2015

COSAS QUE NOS VENDRÍAN BIEN A LOS ESCRITORES

Hay muchas cosas que nos vendrían bien a los escritores profesionales, dejando de lado de las cuestiones básicas como mayor respeto, mejor paga y más comentarios en las páginas de venta en Amazon (la lista completa de cuestiones básicas está aquí; léanla si quieren saber cómo apoyar a sus escritores favoritos). Me refiero a pequeñeces de tipo absurdo-mágico que, al menos a mí, me resultarían de enorme utilidad.

Para empezar me gustaría que, por algún milagro cósmico, los libros pasaran a tener tanta importancia como el cabello. ¿Han visto las propagandas en la tele? ¡Gran parte de ellas hablan del pelo como si fuera la clave de la felicidad! (Ya he dejado claro, en esta otra entrada, que no lo es, pero los publicistas siguen dale que dale con el asunto.) De los libros casi no hay propagandas porque no son de consumo masivo como el champú. ¡Pero deberían serlo! Además, ¡los libros sí traen felicidad y salud mental! Si en las propagandas de la tele se hablara de libros tanto como del champú, no presionaría tan a menudo el botón de silencio del control remoto.

También quisiera unos bolígrafos a los que nunca se les terminase la tinta o se trabasen. De acuerdo, hoy en día tenemos computadoras, pero yo siempre ando con bolígrafo y papel a mano en caso de que se me ocurra una idea, y es súper mega híper molesto cuando el boli no funciona. Grrrr.

A veces se me ocurren ideas en plena noche. Encendería la luz para anotarlas, pero como tengo problemas de insomnio, encender la luz podría quitarme el sueño, y entonces pasaría despierta tooooooda la madrugada. Una lata. El problema es que ¡a la mañana casi nunca recuerdo las ideas! Entonces, otra cosa que quisiera es una especie de chip de memoria más fiable que las neuronas, así guardaría en él las ideas nocturnas y a la mañana las recordaría sin problemas.

Y hablando de sueño, en realidad sería mejor que lo de dormir fuera opcional para las escritores. Son ocho valiosas horas que podríamos emplear creando el doble o triple de novelas.

Todos los escritores perfeccionistas nos quejamos de esos malditos errores tipográficos que sólo se detectan después de haber publicado el libro. En serio, son odiosos. Por lo tanto, debería existir una especie de robot infalible a la hora de detectarlos (y no me vengan con que existe el corrector de Word; el corrector de Word es analfabeto y no distingue "hasta" de "asta" ni "ciudad" de "cuidad", por ejemplo).

Tampoco estaría mal un robot que haga traducciones impecables, dado que los traductores humanos son caros y Google Translate no traduce sino que hace desastres. Google Translate sólo sirve para palabras sueltas (con suerte) o para jugar a traducir cuentos de hadas, con resultados hilarantes :-D

Nunca he ido a ver a una adivina, pero sé que me encantaría tener una bola de cristal para predecir cuál de mis numerosos proyectos tendrá más éxito. Eso me permitiría priorizarlos y conseguir, ¡por fin!, que mi trabajo como escritora fuera rentable.

Diseñar la portada para un libro suele ser caro o tomar tiempo, al menos cuando se hace bien (incluyendo la parte de no violar derechos de autor ajenos cuando se trata de fotografías o ilustraciones). Si usas una buena fotografía, en general tienes que pagarla, y si quieres una ilustración, también tienes que pagarla o hacerla tú mismo. Como los escritores solemos ganar muy poco, raras veces podemos costear gastos extra, y diseñar las portadas uno mismo consume un tiempo que tampoco nos sobra. Por lo tanto, yo quisiera un tercer robot que hiciera las portadas por mí, de tal manera que reflejaran lo mejor posible el contenido de cada libro. Eso me permitiría dedicarme solamente a escribir y maquetar, actividades que me resultan mucho más fáciles y entretenidas :-D

Y por último, me encantaría tener un duende que limpiara mi casa cuando estoy trabajando. El maldito polvillo vuelve a depositarse en los muebles, y yo prefiero sentarme a escribir antes que pasar la aspiradora ¡otra vez! (es una maldita labor de nunca acabar). Al duende lo llamaría Dobby, y me aseguraría de que fuera un duende libre asalariado. Es que a mí no me va lo de explotar a los empleados, a diferencia de esos malditos administradores de webs piratas que lucran con el trabajo de los escritores sin darnos nada a cambio.


Si algún colega escritor ha conseguido alguna de las cosas arriba mencionadas, ¡que me avise, porfis, para conseguirlas yo también! Lo recompensaré con una barra de mi chocolate favorito y un paseo en dragón :-)

G. E.

8 de septiembre de 2015

OH MY GOD! DIGO, OH MY NOAH!

[ADVERTENCIA: Este artículo es un spoiler de principio a fin con observaciones irónico-sarcásticas, así que vayan a ver la película Noé antes de leerlo.]

De niña tuve una educación religiosa cristiana. Abandoné la religión por la cuestión sexista, pero bueno, lo que cuenta para este artículo es que estoy bastante familiarizada con la Biblia, y de entre todas las historias, una de mis favoritas es la de Noé.

He visto varias películas basadas en la Biblia, incluyendo las versiones animadas sobre la vida de Moisés (El príncipe de Egipto) y José (del mismo estudio de animación). En cuanto a Noé, mi versión favorita venía siendo la de Steve Carell (Evan Todopoderoso), que no es precisamente la historia de Noé pero sí tiene barbas, túnicas, un arca llena de animales y una inundación :-D

Y luego me topé en el cable con la versión de Darren Aronofsky, el mismo director de Cisne negro. ¡Para qué!

En la Biblia, la historia de Noé es bastante simple. Resumiendo: Dios va a decirle a Noé que la humanidad es un asco pero que a él lo considera bueno, entonces le ordena que haga un arca (le da las medidas y todo), que meta en ella a los animales y suficiente comida, y que entre al arca con su familia (esposa + tres hijos + tres nueras) cuando empiece la inundación. Luego llueve por cuarenta días y cuarenta noches, la tierra permanece inundada unos diez meses, baja el agua, el arca toca tierra, todos salen de ahí, final feliz (al menos hasta ahí, porque luego hay un episodio medio confuso sobre un Noé embriagado y uno de sus hijos que lo ve en pelotas, lo cual al parecer era un tremendo pecado digno de maldición).

Haz el arca y salva a los animales y a tu familia.
Quiero lanzar la versión 2.0 de la creación.
Y sí, es de mala educación apuntar con el dedo, pero yo soy DIOS.

[Por cierto, hay una canción donde dice que Dios le indicó a Noé específicamente que no se olvidara de sus preciosos unicornios, pero Noé se olvidó y es por eso que hoy en día no los tenemos. Estúpido Noé olvidadizo. Menos mal que no se olvidó de los pandas y los pangolines. Y supongo que tampoco de los minions.]

Ya ven, a diferencia de otros héroes bíblicos, Dios no le complica mucho la vida a Noé. En lugar de largarle un "¡¡YO SOY EL QUE SOY!!" desde una zarza ardiente como a Moisés, o de mandarle sueños crípticos como a José (José resultó ser bastante bueno para descifrarlos, sin embargo), o de hacerle la vida de cuadritos como al pobre Job, a Noé le da una orden fundamentada y con manual de instrucciones. Y supongo que Noé, conociendo la historia de Adán y Eva, decidió que mejor sería cumplir dichas instrucciones al pie de la letra, porque en la Biblia no dice que haya protestado ni nada.

Pero claro, el problema con la historia es que no tiene conflicto, lo cual es mortal para la estructura narrativa, ya sea que hablemos de libros o películas.

Y ahí es cuando aparece la película de Aronofsky.

Antes que nada, he de decir que me gustó Cisne negro. De acuerdo, el director de la compañía de ballet es un completo imbécil a quien sus propios bailarines asesinarían si fuera real, y al personaje de Natalie Portman le encajaron una lista de desórdenes psicológicos que ni siquiera son compatibles entre sí. Sin embargo, la película es espeluznante, tiene bonitos trajes de ballet y en cierto modo es entretenido ver cómo se autodestruyen las dos bailarinas psicóticas (no me vengan con que esto es un spoiler, la película ya tiene sus años).

Me senté a ver Noé. Primera desviación del relato bíblico: la narración al principio de la película habla de unos ángeles caídos que se convirtieron en los Vigilantes. Oh, vale. Podría resultar interesante, pensé.

Empieza con el asesinato del padre de Noé a manos de su tío lejano Tubal-caín (descendiente de Caín). Noé huye. Años después consigue esposa, tiene hijos y luce un poquito barrigón para la dieta macrobiótica-vegetariana que aparentemente lleva, pero bueno, eso lo dejé pasar porque no considero que los actores tengan que andar subiendo y bajando a lo loco de peso según la película que estén filmando en ese momento.

Ahí es cuando las cosas se empiezan a poner raras. Noé tiene un sueño sobre la destrucción mundial, una vez más tiene que huir de su malvado tío (ahora que lo pienso, hay muchos tíos malvados en la ficción; diría que mi favorito es el león Scar), y de pronto llega con su familia a un páramo calcinado donde se encuentra con un montón de criaturas que parecen una cruza entre los ents de Tolkien y el gigante de piedra de La historia interminable. Estos ¿gólems? son los ángeles caídos que quedaron atrapados en piedra por bajar a ayudar a la humanidad después del destierro de Adán. Algo así como el mito de Prometeo, pero sin buitres devorando hígados todos los días.

Ah, por el camino encuentran a una niña huérfana y herida llamada Ila, y la esposa de Noé, quien al parecer tiene visión de rayos X o algo así, inmediatamente declara que la pobrecita va a sobrevivir pero nunca podrá tener hijos.

En fin, uno de los ents de piedra Vigilantes decide ayudar a Noé. Mientras tanto, Noé va a buscar a Matusalén, quien es famoso en la Biblia no por algún logro en particular, sino por haber vivido más que cualquier otro humano en el planeta. Quizás esto se debiera a su a dieta hipocalórica con bayas antioxidantes (el personaje aclara que le gustan las bayas; tal vez sea una indirecta para promocionar el consumo de arándanos). O quizás tuviera buena genética y punto. Mi abuelo vivió noventa y pico de años sin ningún cuidado en particular, aunque al menos no fumaba.

Entre Matusalén y Noé consiguen descifrar el sueño (en esa época aún no había nacido José, así que no podían consultarlo con él), la cuestión del arca, los animales y etc. Repito: en la Biblia va Dios y le da él mismo las instrucciones a Noé, pero quizás Aronofsky decidió que sería mejor alargar la escena de esta manera (tenía que llenar dos horas de película con una historia que en la Biblia apenas ocupa tres páginas). Vaaale. Entonces Gandalf Galadriel Matusalén le da a Noé una semilla del jardín del edén, la cual crea todo un bosque con arroyos a los cinco minutos de plantada. Menuda semilla, ¿eh? Si tuviéramos unas pocas de ésas, restauraríamos la Amazonia en un plis plas y la industria maderera pronto tendría una sobreoferta de producto.

¿En dónde estaba? Ah, lo de las instrucciones. Noé entiende que tiene que salvar a la especie humana y a todas las especies animales de la destrucción. Por cierto, en esa época no había tantos humanos. Habría sido mucho más práctico para Dios mandar un simple virus mortal y vacunar a Noé y a su familia en lugar de inundar todo el planeta y salvar a los animales y humanos en un arca. Pero bueno, el Dios de la Biblia no se caracteriza por buscar la solución más sencilla a los conflictos. Típico de los dioses (para entender mejor el asunto, leer el libro Dioses menores, de Terry Pratchett).

Pasan los años, el arca está a medio construir y ahora todos los Vigilantes se han sumado a la tarea (esa escena está mil veces mejor en la película Evan Todopoderoso, por cierto; los animalitos se ofrecen como asistentes en la construcción). El hijo mayor de Noé se ha enamorado de Ila (quien asume el diagnóstico de su madre adoptiva sin molestarse en consultar a un ginecólogo de verdad... oh, esperen, en esa época no había ginecólogos, perdón). Mientras tanto, empiezan a llegar los animales, y el hijo del medio (Cam) se queja de que todos tienen pareja menos él y su hermanito menor. Conste que Cam es apenas un adolescente en la película, demasiado joven para pensar en chicas, así que queda como un crío refunfuñón con complejo de hermanito del medio ("¡¡Sem tiene novia pero yo no, buaaaa!!").

En medio de todo ese rollo familiar vuelve Tubal-caín en plan villano de Waterworld (y otro poco en la onda de Saruman, porque sus guerreros recuerdan a los uruk-hais, todos gruñones y desprolijos). "El arca va a ser mía, blablablá." Un plomazo. Los Vigilantes lo mantienen a raya.

Los animales siguen llegando... y la familia los pone a dormir con droga. WTF??? No, en serio, les pasan un incienso que los duerme (cosa que tampoco aparece en la Biblia). Aquí yo pensé: "La construcción aún no ha terminado, pero ¿ya están entrando a los animales y anestesiándolos para el viaje? Eso se hace en el último momento, lo sabe cualquiera que transporte animales." A Noé le habría venido bien un veterinario para asesorarlo sobre estas cosas, aunque lo de esperar a terminar el arca para encerrar a los animales era de simple sentido común.

Mientras Cam sigue con el rollo de que quiere una novia, Noé sueña que está en el campamento de Tubal-caín, ve cosas feas y concluye, sin que Dios le diga nada en concreto sobre el asunto, que el plan es destruir a toda la humanidad y que su labor es salvar solamente a los animales (en plan activista de PETA). Cuando la esposa de Noé se entera, va a charlar un ratito con Gollum Matusalén en su cueva. Más tarde, Matusalén baja a buscar bayas y consigue curar la infertilidad nunca confirmada de Ila. Lo hace con un simple toque de sus manos. Vaaale. (En la Biblia nunca se menciona que Matusalén tuviera poderes de sanación, pero a estas alturas la película ya ha mandado la Biblia al carajo, así que también lo dejé pasar.)

Cam encuentra una chica en el campamento de Tubal-caín y la convence de ir con él. O sea, iba en busca de esposa como quien va al supermercado. Ni una cita le pidió, qué desconsiderado. ¡Hombres!

Y por fin empieza a llover (lo que yo venía esperando hacía rato, porque a estas alturas me estaba aburriendo bastante). La novia-futura-esposa de Cam pisa una trampa, Noé agarra a Cam y deja que la chica muera atropellada por el ejército de Saruman Tubal-caín, entran al arca y hay una batalla mientras el agua cae del cielo o brota de la tierra (la escena se parece mucho a la inundación de la torre de Saruman en El Señor de los Anillos: Las dos torres). Los ents de piedra Vigilantes son destruidos y los ángeles regresan al cielo. Tubal-caín se cuela al arca, el resto de la humanidad muere (esto último es lo único que encontré relevante para la película: a la familia escuchando cómo muere la gente en el exterior, onda película Titanic).

En cuanto a Gollum Matusalén, él muere ahogado después de haber encontrado por fin una baya (¡¡miiii precioooosa!!).

Bien, por fin están todos en el arca, con los animales dormiditos (era bueno el incienso anestésico; me vendría bien para el insomnio). Y ahí es cuando las cosas se empiezan a poner todavía más raras (tal vez Aronofsky fumó algo en este punto de la escritura del guion). Noé se entera de que Ila está embarazada y entra en una especie de colapso nervioso. De nuevo, sin que Dios le haya dicho nada en particular sobre el asunto, Noé decide que si el bebé es niña, va a tener que matarlo para asegurar la extinción de la humanidad.

Los meses pasan. Mientras tanto, nos enteramos de que Tubal-caín está vivo y al cuidado de Cam. Como para resaltar el mensaje ambientalista-animalista al estilo PETA, al villano lo muestran devorando animales. O sea, extinguiendo especies, porque sólo había dos de cada uno. (Los animales siguen durmiendo, por cierto. Una vez más: pavada de incienso anestésico.) Hijoputa antiecologista, pensé yo. Y eso que no estoy a favor de PETA, pero tampoco me parece bien extinguir especies por no querer comer verduras.

Ila y Sem pretenden escapar, pero Noé, quien a estas alturas ya está tan psicótico como Jack Nickolson en El resplandor (o como Natalie Portman en Cisne negro pero sin el tutú), les quema el bote. Ila empieza el trabajo de parto. Noé descubre a su tío en el arca, pelean, Cam mata a Tubal-caín. Y como Noé sigue psicótico, pretende matar a las gemelas de Ila, pero se arrepiente en el último momento (porque claro, Aronofsky tiene que ceñirse un mínimo a la Biblia; además, matar bebés o niños es tabú en las películas norteamericanas).

Durante todo este tiempo, yo había estado deseando que alguien empujara al psicótico Noé por la borda. Sabía que no iba a pasar, pero lo habría hecho yo misma si hubiera tenido que pasar todo un maldito año en el arca con semejante plomazo agorero.

Hacia el final de la película (¡por fin estaba terminando!), Noé degenera en un borrachín deprimido, creyendo que le ha fallado a Dios, hasta que Ila le dice que tal vez Dios lo perdonó por haber sido misericordioso. En la Biblia esto va más o menos así: Dios dice que el ser humano sigue siendo una porquería, pero que él no volverá a destruir el mundo (es que es como formatear la computadora e instalar todo de vuelta: un rollo patatero). "Y aquí les pongo un arco iris en el cielo como promesa de que nunca volveré a destruir mi creación, sin importar que en el futuro vayan a ocurrir dos guerras mundiales, una masacre por parte de Estado Islámico y un calentamiento global por emisiones de dióxido de carbono."

Oh, y el episodio sexualmente confuso con el hijo del medio queda bastante diluido, y Cam se va simplemente porque ya no se siente a gusto con su complicada familia (al parecer tampoco tenía ganas de que crecieran las hijas de Ila para casarse con una de ellas, lo cual habría sido bastante pervertido de todas maneras).

Fin de la película. En cuanto a mí, aparte de haberme aburrido durante dos horas y pico, quedé más o menos con esta cara:

OMG WTF??

Me quedo con la película Evan Todopoderoso.

G. E.

2 de septiembre de 2015

NUEVE CREENCIAS FALSAS QUE HACEN DEL MUNDO UN LUGAR PEOR PARA VIVIR

Sí, lo sé, es un título un poco largo. Da igual, lo importante es que se entienda y que llame la atención :-P (Por cierto, éste es un artículo reflexivo, filosófico, poco humorístico y muy extenso; si buscan algo divertido, corto y ligero, salten a otra entrada, no me enfadaré.)

¡¡Buaaaa, no quiero ser un lugar peor para viviiiir!!

A veces me pongo a reflexionar sobre la vida en general, y en algún momento se me ocurrió la idea para este artículo. Son conclusiones que he obtenido a partir de observaciones propias, o sea que, si ustedes están de acuerdo o no, o si tienen algo para añadir, siéntanse libres de mencionarlo en los comentarios (sí, está activada la moderación, pero sólo la uso para que no me cuelen propaganda no deseada).

En fin, aquí van las creencias falsas que, según mi humilde entender, hacen que el mundo nos dé tanto asco como para desear a menudo que nos caiga un meteorito gigante y acabe con todo de una maldita vez (frase que habría quedado todavía mejor para el título de no ser porque es más larga que la que puse).

YO SOY MEJOR QUE TÚ

Creo que ésta es la peor. Me refiero a personas o grupos de personas que se creen mejores que los demás hasta el punto en que terminan pisoteando derechos ajenos con tal de mantenerse en su pedestal de superioridad. Gente que asesina a otros sólo por creer en algo distinto, o gente que se apropia de algo que no le corresponde por pensar que tiene más derecho que los demás a disfrutar del bien en cuestión.

Y en esto incluyo el desprecio al reino animal. No es que yo sea una fanática de los derechos animales (darles derechos civiles es simplemente impracticable; lo máximo que podemos legislar es la conducta humana), pero vamos, el ser humano simplemente NO es la especie superior del planeta. ¿Tenemos el cerebro más desarrollado? Sin duda. No obstante, hay animales que nos superan en muchísimas otras cosas, y por lo tanto creo que deberíamos considerar que ellos tienen el mismo derecho a existir que nosotros (OK, salvo por los malditos mosquitos que se meten en el dormitorio de uno y zumban y pican toda la maldita noche).

Creo que la sociedad funcionaría mucho mejor si esta clase de personas que se consideran superiores cerraran la boca, abrieran los ojos y aceptaran las virtudes y derechos ajenos (incluso de personas que parecen "inferiores" a primera vista). Y esto es un recordatorio para mí misma, de paso; aunque me considero una persona bastante decente y con determinados talentos, no debo sentirme superior porque hay por ahí otros seres humanos más bondadosos, generosos y/o que me superan en intelecto/habilidades. Como Jared Leto (Jared Leto es simplemente fenomenal; y si no saben por qué, búsquenlo en Google ya mismito).

SOMOS TODOS IGUALES

Eh... sí, esta creencia es opuesta a la anterior. Pero bueno, es que no todos tienen las mismas creencias falsas :-D

Diría que esta creencia es un problema de interpretación. O sea, las personas NO somos iguales... y está BIEN que así sea. Eso da variedad. Lo que sí deberíamos lograr es la igualdad de derechos y oportunidades, lo cual es un tema aparte.

¿Por qué pienso que creer que todos somos iguales es un problema? Porque no se puede demandar lo mismo de personas distintas, y tampoco está bien aplastar a las personas que se esfuerzan más que otras o que tienen alguna habilidad extraordinaria. Ni siquiera las hormigas están en un grado total de homogeneidad.

O sea, hay que respetar y valorar la individualidad, porque la suma de todas esas individualidades es lo que hace funcionar a una sociedad. Así hay ingenieros que diseñan cosas para quienes detestamos las matemáticas, médicos para sanar a los que no soportan ver sangre, artistas para deleitar a quienes no saben dibujar, granjeros para poner comida en nuestras mesas y obreros que construyen casas. Las personas con discapacidades físicas nos enseñan la importancia de hacer frente a las limitaciones, las personas con otras orientaciones sexuales nos hacen ver que el amor no es una cuestión puramente cromosómica, y quienes tienen otros puntos de vista (fundamentados, claro) nos demuestran que la realidad no viene en términos de blanco/negro o correcto/incorrecto.

La imposición de una igualdad artificial es lo que hizo fracasar a los países comunistas, puestos en ello. Si una persona está destinada a sobresalir/destacar en la forma que sea (hablando de cosas buenas), lo mejor que podemos hacer es animarla a que continúe y luego darle las gracias por su aporte especial a la sociedad. En forma de un premio Nóbel, por ejemplo.

Y, francamente, no considero que una persona que roba o mata, pudiendo evitarlo, sea igual a una persona que eligió hacer el bien. Bastante daño ha hecho en mi país ese criterio (basta con mirar nuestras crecientes tasas de criminalidad). Mal vamos cuando las personas honradas terminan sintiéndose estúpidas por ser honradas, al ver que los gobernantes no diferencian entre honestos y delincuentes.

PLACER/POSESIONES = FELICIDAD

No estoy diciendo que la felicidad se encuentre en la pobreza. En general, ser pobre es un asco. Es importante cubrir las necesidades básicas, y hay placeres y posesiones que pueden hacerlo muy feliz a uno, como comer chocolate o comprarse algo bonito. En lo personal, la música me pone en un estado de éxtasis eufórico.

Lo que quiero decir es que, más allá de lo anterior, y por lo que he visto hasta ahora, la verdadera felicidad no reside en placeres momentáneos, mucho menos en las posesiones. O, como diría Art Buchwald, "las mejores cosas de la vida no son cosas" (de acuerdo, no sé quién carajo es Art Buchwald, pero pillé la cita por ahí y la copié porque me pareció muy acertada). Diría que la verdadera felicidad está en tener un lugar en el mundo, en hacer algo que a uno le guste más allá de que no siempre sea placentero (el ballet, por ejemplo, implica altas cuotas de dolor), y en tener un número de personas que lo amen a uno y a las que uno también ame. Nada más y nada menos, aunque sí resulta difícil conseguir todo eso. Será por tal motivo que tantas personas se dedican más bien a la búsqueda incesante de placeres o posesiones... pero luego llegan a un punto en que se dan cuenta de que no son nada felices.

En mi caso, me he dado cuenta de que soy tan feliz escribiendo que no necesito llenar ningún hueco emocional con comida/drogas/objetos. Me despierto los fines de semana con ganas de sentarme a trabajar en la novela del momento, y cuando me entero de que alguien ha pasado un buen rato leyendo alguna de mis historias, soy doblemente feliz. Y seguiría escribiendo aunque por alguna casualidad cósmica me volviera obscenamente rica (OK, sí aprovecharía el dinero para hacer un estupendo viaje por Europa... pero a la vuelta me sentaría a escribir una vez más, aprovechando las observaciones de mi viaje).

LA CULPA DE TODO LA TIENE [INSERTAR CULPABLE UNIVERSAL]

Culpables universales más comunes: el capitalismo/neoliberalismo, el dinero, la religión, los homosexuales, los videojuegos violentos, la televisión, los Estados Unidos, los judíos/musulmanes, "la sociedad".

¿Saben qué? ME TIENEN HASTA EL GORRO LOS CULPABLES UNIVERSALES. ¿Por qué? ¡¡Porque en realidad no existen los culpables universales!! Y puestos en ello, los culpables universales que puse arriba en general no tienen la culpa de la mayoría de las cosas que les achacan. En serio. El capitalismo y el dinero no causan problemas. Las personas codiciosas causan problemas. Las religiones en general tampoco causan problemas, salvo aquellas que pasan por encima de los derechos humanos. El problema con la religión suelen ser las personas que la usan como excusa para sentirse superiores a otros grupos humanos (volvemos a la primera creencia falsa de mi lista). Los homosexuales definitivamente no tienen la culpa de la desintegración de la familia (ésa es una chorrada más grande que Júpiter), los videojuegos violentos no hacen más violentas a las personas (los antiguos romanos no los tenían, y menudas masacres hacían en el Coliseo), la televisión es un simple medio de comunicación (bueno o malo según cómo se use), los Estados Unidos tienen unas políticas exteriores desastrosas pero no se los puede culpar de cualquier conflicto armado a nivel mundial, y lo de "la culpa de todo la tiene la sociedad" es una bonita forma de diluir la culpa entre muchos en vez de encarar los errores individuales correspondientes (por ejemplo, de políticos ineptos).

O sea, los culpables universales son chivos expiatorios que impiden identificar los verdaderos problemas, y por lo tanto retrasan las soluciones. O peor: los usan los dictadores para convencer a los ciudadanos de que los problemas vienen del exterior, y así mantener el apoyo popular sin importar las barbaridades que cometan.

Encima, cuando se señala un culpable universal también da la impresión de que el problema es mucho más grande de lo que realmente es, lo cual desanima horrores y conduce a la indiferencia. Sin embargo, en realidad los problemas grandes suelen estar compuestos por un conjunto de problemas menores y bastante más manejables. Volveré a eso en un rato.

TODO SE RESOLVERÍA DISTRIBUYENDO LA RIQUEZA

Lo siento, pero no. Distribuir la riqueza maquilla las desigualdades pero no las resuelve. Es más: incluso puede agravarlas. Concuerdo en que no está bien que haya personas espantosamente pobres y otras desproporcionadamente ricas, pero si ahora mismo tomáramos todas las riquezas del mundo y las distribuyéramos a partes iguales entre toda la población mundial... en un lapso de pocos años volvería a estar mal distribuida. Por lo que he visto hasta ahora, los factores igualadores son: 1) una legislación que garantice la igualdad de derechos y oportunidades y 2) un buen sistema de educación pública que alcance sobre todo a las personas de menores recursos. ¿Saben por qué Haití es un país tan pobre? No hay educación pública y la mayoría de la gente no puede acceder a la educación privada. Qatar es una nación ridículamente rica... pero nadie menciona la cantidad de mano de obra esclava inmigrante que emplean en la construcción, en condiciones infrahumanas. Y en cuanto a Latinoamérica, el reparto de dinero entre los pobres es puramente populista, porque, al no mejorar la educación, las personas de bajos recursos nunca consiguen superarse y están a merced de las asistencias gubernamentales. Cuando éstas desaparecen, la pobreza vuelve peor que antes.

Echen un vistazo a las estadísticas. Los países donde la calidad de vida es mejor y más homogénea son los que tienen democracias sólidas, respeto por los derechos humanos y un buen sistema de educación pública (y sí, pagan un montón de impuestos, pero los ciudadanos no se quejan porque ven una devolución en servicios estatales, lo cual es la auténtica finalidad de los impuestos). No hace falta repartir dinero cuando cada persona tiene la capacidad para ganarlo y retenerlo.

Tengan esto en cuenta a la hora de votar: no confíen en políticos que prometan sacarle al rico para darle al pobre, onda Robin Hood. Voten a quienes tengan buenos planes para la educación y que crean en una legislación justa para todos los ciudadanos.

HAY ESPACIO PARA TODOS EN EL MUNDO

De nuevo, no es verdad. Hasta donde sabemos, el planeta no está creciendo, a diferencia de la población mundial. Estamos extinguiendo especies al ocupar su territorio y contaminando espacios naturales con nuestras actividades. Encima, vivir en ciudades congestionadas es malo para la salud.

No se preocupen, no estoy insinuando que haya que matar gente o controlar la natalidad a lo bestia como hicieron los chinos (aunque sí sería estupendo que la gente perversa desapareciera mágicamente del planeta; mi opción favorita: que se convirtieran en estatuas de chocolate). Pero muchos problemas mejorarían si disminuyéramos gradualmente la población mundial, lo cual puede lograrse con algo tan simple como... educación. Está comprobado: a mayor nivel educativo, menos hijos por pareja, y encima cada persona puede producir más y trabajar por más tiempo (esto último lo digo para quienes salen con el argumento de que una población envejecida termina por colapsar el sistema de jubilaciones; se puede evitar).

Por no hablar de que hace falta mantener la biodiversidad del planeta. No sólo por nosotros mismos, sino por lo que dije arriba sobre el derecho de las demás especies a existir. O sea, menos humanos y más tigres.

LEER FICCIÓN ES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO

Ésta es una de las creencias falsas más absurdas que circulan por ahí, tanto así que Mario Vargas Llosa se mandó un discurso larguísimo para explicar lo horrendo que sería un mundo sin novelas.

Leer ficción es cualquier cosa EXCEPTO una pérdida de tiempo, aunque estemos leyendo un libro con dragones, enanos y castillos medievales embrujados. Leer ficción estimula la imaginación, crea conexiones neuronales, fomenta la empatía (no cualquier libro, pero sí muchos), disminuye la tensión arterial (esto está comprobado por estudios científicos), mejora las habilidades intelectuales, ayuda a comprender el mundo, retrasa la aparición de enfermedades nerviosas degenerativas y entretiene que da gusto.

A la próxima persona que diga que leer ficción es una pérdida de tiempo, le pegaré en la cabeza con un libro bien grueso (ya sea de King, Martin o Follett). Y luego trataré de convencerla de que lo lea (es decir, cuando recupere la conciencia). Ah, y también apoyaré a cualquier político que insista en crear o fortalecer un buen sistema de bibliotecas públicas.

NO EXISTEN LOS UNICORNIOS/DRAGONES/ELFOS

OK, no estoy diciendo que empecemos a creer en cosas que jamás hemos visto, porque para eso ya tenemos la religión. Más bien me refiero a... cerrarle la puerta en la cara a la imaginación, al juego, a los disparates. Hablo de personas que se consideran demasiado "adultas" o "serias" como para suspender la incredulidad y disfrutar de una película de superhéroes, mantener la mente abierta en caso de toparse con un fenómeno paranormal, o aceptar que yo tengo un dragón llamado Donald que se dedica al control de aves en el aeropuerto. Por algo aprecio tanto a mis amigos de Facebook. Todos aceptan que tengo un dragón, y nos divertimos de lo lindo hablando de él (pero no decimos cosas malas a sus espaldas porque se ofende, y encima es de mala educación).

La vida es muy complicada y difícil, vale la pena tener la capacidad para evadirse de vez en cuando. La evasión hace soportables muchas cosas que, de otra manera, nos llevarían a pegarnos un tiro (o pegárselo a alguien).

MIS ACCIONES NO HACEN NINGUNA DIFERENCIA

A veces yo me siento así. Pienso que da igual que separe mi basura porque no veo que nadie más lo esté haciendo, o que la honradez no vale la pena en un mundo deshonesto, o que las pequeñas donaciones a causas benéficas no ayudan mucho. Por otro lado, hay gente que hace pequeñas cosas malas todos los días creyendo, de igual manera, que no tendrán importancia en el gran esquema del universo.

Y, sin embargo, los mayores cambios positivos de la humanidad se han logrado por medio de pequeñas buenas acciones acumuladas, y así es como se resuelven esos grandes problemas que en un principio parecían inmanejables. Del mismo modo, un gran número de pequeñas maldades puede hacer que la vida se vuelva mucho más triste o insoportable.

Yo creo que todo cuenta. Tal vez no importaría si una persona cada cien mil tirara basura en la vía pública (aunque sería una horrenda falta de educación ensuciar un lugar perfectamente limpio). El problema es que mucha más gente piensa lo mismo, y entonces las calles se llenan de basura y todos nos amargamos por vivir en una ciudad mugrienta.

Por otro lado, quizás no sea la gran cosa sostenerle la puerta o dejarle el asiento en el autobús a un anciano, pero el anciano probablemente se sentirá mejor por un rato gracias a nuestra amabilidad. Encima, quizás estemos dando el ejemplo a alguien para que actúe de igual manera.

O sea, no hay que perder la oportunidad de hacer una pequeña buena acción, y tampoco hay que creer que una pequeña mala acción no importa. Aunque no haya un efecto acumulativo en ninguno de los dos casos, SÍ vale la pena contribuir con nuestro granito de arena a mejorar el mundo. Le hará bien a alguien, y esa diminuta diferencia podría ser algo enorme después de todo, como una vela que basta para iluminar toda una habitación. Imagínense si le hicieran ver a una persona deprimida, y al borde del suicidio, que sí hay algo de esperanza.

Y ahora me voy a cuidar de mi jardín. Porque quizás no sea una acción heroica, pero así se criarán mariposas en mis plantas, y las mariposas son buenas para el espíritu humano y el ecosistema :-) (Será mi granito de arena para hoy, además de continuar siendo honrada y pagar mis impuestos. Mientras tanto, es lindo saber que hay otra gente por ahí haciendo cosas aún mejores, como Jared Leto, quien se preocupa por salvar a los rinocerontes. Sí, a Jared Leto le importan los rinocerontes. ¡¿No dije acaso que es fenomenal?!)

Jared Leto protegiendo a un joven rinoceronte mientras toca su guitarra. Si tuviera superpoderes, seguro que arreglaría los líos en Oriente Medio, porque es así de fabuloso. Tal vez deberíamos clonarlo o algo parecido.

G. E.
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